En el inicio del año siempre nos llenamos de buenos propósitos.

Para mí hay uno que me recuerdo cada día: identificarme con la luz que soy, recordarme que soy un alma habitando de manera temporal este cuerpo.

El Yoga nos habla de Avidya, la ignorancia.

La ignorancia, el no saber, nos genera sufrimiento.

Si no sabes que eres luz, que eres amor, te identificas con lo que no eres y por lo tanto sufres.

Y cuando ya sabes que no eres ese personaje que hasta ahora ha gobernado tu vida y que todo forma parte de una ilusión, de un teatro, solo se trata de recordar una y otra vez.

Mi propósito de hoy, de mañana y de cada día: recordarme que soy Luz, que soy Amor. Identificarme con el Ser de Luz que soy.

Y tú, ¿qué propósito tienes cada día?

Eva Garrido Jaraba
Ojja, el sonido de la Paz

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